Durante dos semanas se ha estado fumigando los pinares de Arcos de la Frontera por la empresa especializada Coinpla del Sur, SL.. Su responsable técnico y biólogo, Alfonso Pacheco Chico, nos cuenta que «la procesionaria del pino es la plaga más importante que afecta a los pinares mediterráneos y constituye una alerta forestal y sanitaria, debido a que muchos pinos en nuestro municipio tienen carácter ornamental, además de ubicarse en entornos de parques y jardines, donde solemos practicar deporte o actividades con nuestros hijos y nuestras mascotas».

Las orugas (larvas) están cubiertas de pelos urticantes que se desprenden y flotan en el aire, por lo que pueden provocar irritación en oídos, nariz y garganta en los seres humanos, así como intensas reacciones alérgicas. La sustancia que le confiere esta capacidad urticante es una toxina termolábil denominada Thaumatopina. Aun cuando las poblaciones de Thaumetopoea pityocampa alcanzan niveles muy elevados y son capaces de defoliar los árboles de forma intensa, sus riesgos como plaga forestal suelen reducirse a aminorar el crecimiento de los pinos.

Las especies de pinos que más son susceptibles de ser atacadas son: Pinus nigra (pino laricio), Pinus canariensis (pino canario) , Pinus sylvestris (pino silvestre), Pinus pinaster (pino pinaster), Pinus halepensis (pino carrasco) y Pinus pinea (pino piñonero). Para combatir a esta plaga es fundamental conocer su ciclo biológico: dependiendo de la climatología, a mediados o finales de verano la mariposa de la procesionaria realiza la puesta de huevos en las acículas de los pinos. Al cabo de un mes nacen las orugas, que se agrupan en los característicos bolsones.

Las larvas, nacidas en el verano, pasan los meses fríos en sus bolsones situados en las ramas de los pinos. Estos bolsones están hechos de hilos sedosos y dentro de ellos albergan de 100 a 200 larvas. A la caída del sol, las orugas entran en actividad y comienzan su marcha en busca de comida de una manera alineada. Cuando han terminado de alimentarse o cuando el frío de la noche es considerable, las procesionarias vuelven al bolsón. A finales de invierno bajan del pino para enterrarse en el suelo con el fin de transformarse en mariposas. A mediados o finales de verano salen las mariposas de la tierra y tras la cópula se produce una nueva puesta en las ramas de los pinos.

Entre los métodos para combatir la procesionaria está la aplicación de tratamientos químicos mediante maquinaria especializada de fumigación, y también otros tratamientos mediante insecticida ecológico (uso de Bacillus thuringiensis). Se debe recordar que la aplicación de productos fitosanitarios sólo puede realizarlo la persona con el carnet oficial.

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